3 comentarios


  • @ElectricJoker

    Aquellos que dicen, normalmente suelen ser gentes que no han pasado necesidad, que es mejor a enseñar a pescar que dar un pez habría que espetarles, perdón por el tono duro de las palabras, que no tienen ni… idea.
    Seguramente la mejor solución sería pintarles como al niño del cuento, en la muñeca, un billete de 100 euros y ver si son capaces de comer con él. Estaría bien que al ir a utilizarlo solamente le dijesen una cosa; «lo sentimos, no puede comprar nada con esta moneda, es falso».

    abril 18, 2013
    • A mi, como contaba, la situación me paraliza y bastante… no tengo claro cómo actuar, y cada caso puede ser distinto, pero desde luego nunca con el desdén que veo a menudo. Lo que me gustaría sería tener una varita mágica y ponerles a todos una casa, una escuela, unos padres con trabajo… pero las varitas mágicas no existen…

      abril 27, 2013
  • Camino

    Elena, qué cuento más bonito, gracias por descubrírmelo. Yo tengo sentimientos encontrados, como tú, pero suelo terminar dándoles lo que piden porque al final alguien necesita algo y tú lo tienes. Me sorprende que la gente mezcle la moralina en esto: si es para drogas no te doy, si es para comer sí. ¿Por qué juzgar? ¿Por qué ejercer de juez ejemplarizante? ¿En quién estás pensando cuando actúas así, en la persona que pide o en ti? Yo pienso que cumplo mi parte dando lo que tengo. Lo que luego el otro haga con ello no me incumbe. No soy quién para juzgarle. ¿Con eso me escaqueo de mis responsabilidad como ser social? Pues puede ser, no digo que no. Pero es que a estas alturas yo no creo en los cambios a nivel social, sino en los que se producen en los intercambios de tú a tú. Con un gesto así yo le alegro a él el día (o eso quiero creer), pero él me lo alegra a mí mucho porque me hace sentir mejor persona. Por aquello de que «lo que das, te lo das, y lo que no das, te lo quitas».

    diciembre 11, 2013

Deja un comentario