Perlas negras de los Mares del Sur

Una granja de perlas negras en el archipiélago polinesio de las Tuamotu

 

Les dicen “negras”, pero no hay que hilar muy fino para comprobar que rara vez lo son. Más bien tiran al antracita y el berenjena, pasando por el gris plata o los matices verdosos, azulados, rosas y hasta dorados. Además nunca, lo que se dice nunca, habrá dos exactamente iguales. En esto la Naturaleza es quien tiene la última palabra.

Aseguran que habría que abrir cerca de 15.000 ostras para dar con una perla natural. Eso sólo ocurre cuando al animal se le cuela por accidente un grano de arena o de coral dentro de la concha y no es capaz de expulsarlo. El hombre, también en los Mares del Sur, se puso hace décadas a jugar a Dios aprendiendo a obrar el “milagro”. Hoy es uno de los mejores negocios de la Polinesia Francesa.

Si quieres asomarte a las granjas donde, tras varios años sumergidas en sus lagunas, nacen sus famosas perlas negras, échale un vistazo al reportaje que acabo de publicar en El Mundo.

 

©Luis Davilla (fotos)

Ostra Pinctada Margaritífera, de la que nacen las perlas negras de la Polinesia

Ostra Pinctada Margaritífera, de la que nacen las perlas negras de la Polinesia

 

 

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