Ensayos de genética en la tienda del aeropuerto

Avergüenza un poco confesarlo pero, sí, tengo debilidad por las tiendas de los aeropuertos, y el que esté libre de pecado que tire la primera piedra. Da igual que sobre todo en el primer mundo sean todas medio iguales, que los perfumes no valgan necesariamente menos que en la perfumería de la esquina o que por los cinco continentes parezcan causar furor los Toblerones gigantes, los bolsos crecederos de Longchamp o los monederos “de seguridad” que se adhieren cual bomba lapa a la pechera del turista. Obviedades aparte, lo cierto es que hasta el lugar más desprovisto suele esconder algún tesorito para el buen observador, que, todo sea dicho, en esos momentos rara vez tiene algo mejor que hacer que recorrerse de arriba abajo la terminal.

En la de salidas nacionales de Maputo, que por cierto está impecable, no hay de momento más que una tienda. Se diría la típica de periódicos, algo desangelada y anodina. Una vez dentro se descubre que en realidad periódicos no hay, pero sí una inaudita colección de objetos a la venta que no deja de proporcionar alguna que otra clave sobre el país.

Vigorosas lámparas-elefante capaces de hacerle la competencia a las lamparitas-torre Eiffel o torre de Pisa que tanto gustan a algunos. Relojes de madera tallada en forma de jirafa o mapa africano o, he aquí el verdadero “tesoro”, una selección de libros a la que no se atrevería a meterle mano ni el más erudito premio Nobel.

Junto a un compendio de recetas mozambiqueñas y alguna novela de Mia Couto, el gran escritor nacional, ganan por mayoría absoluta títulos tan intimidatorios como “Metodología para el Estudio de la Física”, “El Estado Social y Democrático del Derecho” o “Tratado de Genética General y Molecular”,  por citar sólo algunos.

Imagino que la cosa obedecerá a un plan. Lástima no tener tiempo de averiguar exactamente a cuál, ni de enterarme de quién puede ser el artista que, en un país donde el analfabetismo campa a sus anchas, ha decidido que tan ecléctica y desconcertante colección de lecturas sea la más idónea para despachar.

4 comentarios


  • mercedes dominguez

    Hola Elena.
    Nos conocimos en el teatro, con Marisa, hablando de viajes y de este en concreto.

    Marisa me ha mandado tu enlace y queria decirte que …
    ME QUIERO IR YAAAAAA¡¡¡¡¡.

    Ya me informarás, con una birra o por aqui, tus pasos hasta llegar alli, tiempo necesario, pelas, etc. Vamos, lo de “andar por casa”.
    Un beso.

    febrero 03, 2013
  • Pau Morata

    ¡Enhorabuena, Elena!

    febrero 10, 2013
  • Gracias Pau, viniendo de un pedazo de experto en viajes como tú, el cumplido es doblemente agradecido! Un abrazo

    marzo 08, 2013

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