7 claves para viajar barato este verano

Verano en la costa de Croacia

Con el buen tiempo, si es que de una vez termina de llegar, empieza a rondar por la cabeza el dichoso veraneo. Las economías de la mayoría no andan para muchas alegrías, pero renunciar a una escapada es un trago amargo para los que ya tienen el veneno de los viajes metido en el cuerpo. Si eres previsor y/o flexible, te puedes ahorrar unos buenos dineros.

1. Reserva en cuanto tengas claras las fechas

Cuanto antes reserves, mejor. Muchos touroperadores, desde Catai hasta Travelplan o Viajes el Corte Inglés ofrecen descuentos en muchos de sus destinos a quienes reservan con anticipación.

Y si solo quieres los vuelos, te será más fácil encontrar ahora tarifas baratas con las distintas líneas aéreas que en plena temporada alta. Entonces con suerte podrás hacerte con alguna oferta de última hora, pero eso siempre es una lotería y en pleno verano, aunque haberlas a veces haylas, tampoco es que abunden. Si tienes puntos acumulados en tu tarjeta de viajero frecuente, quizá sea el momento de usarlos, y cuanto antes reserves más fácil será que encuentres plaza.

 

2. Sé flexible con el destino

Aunque estés loc@ por recorrer Birmania o irte de safari a Tanzania, si este año no se puede, no se puede. Ya llegará la ocasión. Mientras llega, tienes puñados de destinos maravillosos a tiro de piedra que te van a salir mucho más baratos. Os dejo este link a un reportaje que publiqué el año pasado en la revista VIAJAR sobre destinos europeos relativamente poco conocidos pero preciosos y, además, conectados con España con vuelos lowcost. Ojo que no está actualizado ya que algunas conexiones han dejado de operar y se ha puesto en marcha alguna nueva, pero muchas siguen vigentes y quizá os sirvan de inspiración.

 

3. Sé flexible con las fechas

Es una obviedad, pero hay que decirlo: si tienes fechas inamovibles para los vuelos tendrás menos opción de encontrar el mejor precio. A menudo con sólo alterar unos días las fechas por delante o por detrás encontrarás mejores opciones. Y, otra obviedad de propina: si puedes evitar la temporada alta, no sólo encontrarás menos turistas en la grandísima mayoría de los sitios, sino que también te saldrá todo, o casi, más barato. Ya sé que no siempre es posible, pero había que decirlo.

 

4. Coteja los vuelos antes de reservar

Hay buscadores utilísimos que te permiten comparar vuelos a buen precio sin tener que mirar compañía por compañía. A mi me gusta mucho el de Skyscanner ya que te deja tanto buscar vuelos entre ciudades concretas (por ejemplo, un Sevilla-Bari) como entre países (es decir, España-Italia), lo cual te permite barajar la conveniencia de ir a tomar el vuelo a una ciudad que no quede muy lejos de casa cuando esta tenga mucho mejor precio o conexión. Además, una vez que se eligen las fechas y el destino, sale una pestañita que pone “Flexible?” y, al pinchar, te da opciones de fechas y ciudades cercanas con vuelos todavía algo más baratos. De todas formas, una vez que hayas dado con lo que buscas, antes de hacer la reserva mira por si acaso en otros portales como Rumbo, Trabber o Kayak para confirmar que ninguna te ofrece algo aún mejor.

 

5. Pros y contras de los aeropuertos secundarios

Muchas ciudades grandes tienen varios aeropuertos, algunos bastante alejados, como el de Stansted en Londres o el de Beauvais en París. Si bien la opción puede ser muy interesante en ocasiones, en otras, como dice el refrán, “te sale más caro el ajo que el pollo”. Cuando no haya gran diferencia de precios, mejor elegir siempre el aeropuerto más próximo tanto por el tiempo que se gana como porque, con el transporte hasta el centro de la ciudad, el ahorro a veces no lo es tanto. Importante, ya al margen del precio, verificar de qué aeropuerto sale el vuelo en las ciudades con más de un aeropuerto. Más de un viajero se ha llevado algún susto de última hora. Importante también comprobar de qué terminal sale (algo, increíble pero cierto, que no siempre se especifica en el billete o la tarjeta de embarque). Algunas lowcost salen de terminales bien alejadas y mejor ir con tiempo.

Por otra parte, volar a aeropuertos de ciudades menores (por ejemplo a Eindhoven en lugar de a Ámsterdam o a Pisa en lugar de a Florencia) puede ser perfecto, amén de a menudo más barato, si la idea es viajar por toda la zona. En este caso, Holanda y la Toscana, respectivamente.

 

6. Caza ofertas en la web

Desde Atrápalo y Voyage Privé hasta Planeo o Letsbonus proponen muchas ofertas de viajes con descuentos. Con suerte alguna te encaja. También puedes conseguir un coche de alquiler a buen precio a través de la línea aérea con la que vayas a comprar el vuelo (aunque no todas ofrecen este servicio), así como con portales como Lastminute o Rentalcars. Y buenos precios de hotel, en Booking.com, Logitravel, Hotelopia, Destinia o, más para jóvenes, Hostels.

No olvides informarte sobre las tarjetas (la ParisVisite, el LondonPass, el AmsterdamCard…) que pueda suponer un ahorro en los transportes y las visitas en la ciudad que elijas, así como llevar a mano las tarjetas (de estudiante, de familia numerosa…) que te puedan también ahorrar unos dineros en el destino.

Y, para alojarte a buen precio, échale un vistazo al post que hice hace unas semanas sobre habitaciones o casas enteras para alquilar a particulares. Algunas son muy bonitas, cómodas, céntricas, y baratísimas comparadas con un hotel.

 

7. En ningún sitio como en casa

Si a pesar de todo no te salen las cuentas, qué mejor año que éste para quedarte por “la piel del toro” y poner tu granito de arena para contribuir a nuestra maltrecha economía. Coger el coche y refugiarse en una casita rural apañada de precio, en el apartamento que unos amigos tienen vacío en la playa o, para los que lo tengan, en el pueblo. O unos días de caminata o acampada por algún parque nacional o algún rincón bonito (que en España los hay a puñados)… Un gran viaje no tiene necesariamente que estar en la otra punta del mundo. Como dice un amigo, lo importante es la actitud (y yo añadiría, la compañía y el saber elegir).

2 comentarios


  • Olga

    Tú lo has dicho, Elena, es como un veneno y a algunos nos cuesta prescindir de nuestra dosis anual. Muchas gracias por tus consejos, son de lo más útil.

    mayo 04, 2013

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